domingo, 5 de octubre de 2014



En la cultura occidental, fue Carl G. Jung quien los utilizó en terapias con el objetivo de alcanzar la búsqueda de individualidad en los seres humanos. Según sus investigaciones, los mandalas representan la totalidad de la mente, abarcando tanto el consciente como el inconsciente y el arquetipo de estos dibujos se encuentra firmemente anclado en el subconsciente colectivo.
También son definidos como un diagrama cosmológico que puede ser utilizado para la meditación. Consiste en una serie de formas geométricas concéntricas organizadas en diversos niveles visuales. Las formas básicas más utilizadas son: círculos, triángulos, cuadrados y rectángulos.
El mandala representa al ser humano. Interactuar con ellos nos ayuda a curar la fragmentación psíquica y espiritual, a manifestar la creatividad y a reconectarnos con nuestro ser esencial. El trabajo de meditación con mandalas puede consistir en observar o dibularlos para dar rienda suelta a la creatividad.
El uso de los colores en los mandalas posee un significado especial relacionado con el estado de ánimo de quien los pinta.
 

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